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Alcaldía de Floridablanca, Santander

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viernes, 25 de enero de 2013

Así cambió la calle 35 (paseo del comercio de Bucaramanga)

Bucaramanga.- La calle 35 de la capital de Santander entre las carreras 12 y 19, proyectaron a partir de este viernes una nueva dimensión en la que se observó, cultura, arte, orden, higiene y diversión.
El Paseo de la Cultura es una realidad desde esta mañana, así como es una realidad la restitución definitiva del espacio público para todos los bumangueses, desde hace 10 días, promesa cumplida por el Alcalde Luis Francisco Bohórquez.
Los padres de Brayan Reynaldo no tendrán de qué preocuparse si su hijo les dice que llegó tarde de clases porque se sentó a leer un libro en el Paseo de la Cultura, mientras escuchaba piezas de samba, jazz o calipso y otras tonalidades compuestas por los grandes iluminados.
Cada pieza fue interpretada de manera limpia por el maestro Juan Carlos Guerrero y su grupo de música, en una pequeña tarima improvisada que se instaló debajo del puente peatonal que une la Diagonal 15 y la carrera 14.
Hubo tiempo para la lectura
Nada quedó para el albur. Allí mismo se creó además un pequeño auditorio, al que se arrimaban aún tímidos, pero agradados, los primeros bumangueses que se descubrieron en otra ciudad.
El de hoy es un nuevo centro en Bucaramanga. Bañado de color, inundado de zanqueros, teatreros, cuenteros, pintores y jugadores de dominó, parqués, fútbol tenis y ajedrez, mezclados con niños y jóvenes que disfrutan en salas de lectura al paso, mientras se enamoran con el ritmo suave de un saxofón y cambian el imaginario de ciudad.
Francisco Centeno Osma, asesor de Cultura Municipal.
La ciudad se llenó de soñadores. Sueñan los padres de familia con un mejor futuro para sus hijos. Sueñan los jóvenes con una ciudad incluyente y justa. Sueña el anciano con el respeto y una vejez digna y sin amargura, Y sueñan los niños mientras leen en la calle y juegan a ser pequeños dioses o héroes mundanos.
Porque como lo afirma la señora que no quiso identificarse, “los bumangueses están disfrutando una ciudad nueva y la oportunidad de disfrutar la zona pública de la ciudad”. Y no miente. Ese era el espíritu que se vivió esta mañana en el centro de Bucaramanga, que por momentos tuvo ínfulas de ser otra ciudad.
Quieran Dios y los bumangueses, que con el tiempo pase de ser una pretensión a una expresión de ciudad.
Tampoco mentirá el ama de casa cuando en la noche le cuente a su esposo que, en pleno centro de Bucaramanga, se encontró con una mesa de ping pong instalada, y con sus raquetas servidas, y sin contener la tentación hizo posible que su pequeño hijo jugara el que será el primer partido de su vida. El inolvidable. Y que sucedió a la vista de todos.
Ni siquiera Ariel García, el director del Instituto de la Recreación el Deporte y la Juventud, Inderbu, cuando tentado por el nobel fútbol-tenis, entró en un picadito con varios ciudadanos que a esa hora pasaban por el lugar.
El juego ciencia volvió a un escenario públi co luego de mucho tiempo  en el que solo se veía
el desórden,  los gritos y unos cuantos carteristas que aprovechaban  la ocasión.
Qué escenas tan extrañas, pero maravillosas. Parecían sacadas de una película preñada de efectos especiales e historias descontextualizadas, aunque estéticas, sólo a través de las cuales fue posible encontrar a una familia entera, padre, abuela y sus dos nietecitos, sentados jugando una partida de parqués, mientras con cada jugada soltaban sonoras carcajadas. Fuente. Oficina de prensa de la alcaldía

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