viernes, 18 de septiembre de 2026

Preparación hospitalaria para afrontar graves emergencias

En una emergencia se puede afectar la energía, agua, comunicaciones, oxígeno medicinal y otros
SACS Group advierte que la preparación hospitalaria debe ir más allá de los planes de emergencia
Bogotá, septiembre de 2026. – En una emergencia causada por fenómenos naturales, de qué le sirve a un centro hospitalario contar con los protocolos básicos de atención, si se registra una carencia parcial o total de los recursos fundamentales.

Ese es el gran interrogante que plantean expertos para advertir, acerca de la preparación hospitalaria, para que se pueda garantizar una atención adecuada durante una emergencia.

Dentro de esas preguntas están: ¿Qué ocurre cuando el lugar encargado de atender una emergencia también resulta afectado por ella? Por ejemplo, un terremoto, un incendio, una inundación, una epidemia o accidente con múltiples víctimas puede generar una doble presión sobre hospitales y centros de salud, aumentar significativamente el número de pacientes mientras compromete los recursos necesarios para atenderlos.

El análisis agrega que, el desafío no se limita a que la infraestructura permanezca en pie. Una interrupción de energía o agua; una falla en las comunicaciones, la pérdida temporal de los sistemas de información, dificultades en el suministro de oxígeno medicinal o medicamentos, problemas de movilidad o la ausencia de parte del personal pueden afectar servicios esenciales incluso cuando las instalaciones continúan disponibles.

Carolina López P.
Acerca de este vital tema, Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group sostuvo: “En una institución de salud, prepararse para una emergencia no significa solamente saber cómo reaccionar ante ella. El verdadero desafío es garantizar que los servicios que protegen la vida puedan continuar funcionando cuando algunos de los recursos habituales dejan de estar disponibles. Por eso debemos identificar previamente qué procesos no pueden detenerse, de qué dependen y qué alternativas existen para sostenerlos bajo condiciones extraordinarias”.

Agregó la experta que, este escenario obliga a ampliar la conversación sobre gestión del riesgo en el sector salud. El interrogante ya no es únicamente qué hacer durante una emergencia, sino cuánto tiempo puede mantenerse un servicio crítico si falla uno de sus soportes y qué capacidad tiene la institución para recuperar progresivamente su operación.

Uno de los principales retos está en evitar que la preparación se reduzca al cumplimiento documental. Los protocolos son indispensables, pero su efectividad depende de que las áreas clínicas, administrativas, técnicas y de seguridad conozcan sus responsabilidades, cuenten con alternativas y puedan tomar decisiones coordinadas bajo presión.

En este sentido, los simulacros también necesitan evolucionar. Además de verificar rutas de evacuación y procedimientos de protección, deben permitir probar situaciones como la interrupción de servicios básicos, la llegada simultánea de múltiples pacientes, fallas tecnológicas, dificultades de abastecimiento o una reducción inesperada del personal disponible.

Ante este panorama, SACS Group identifica cinco aspectos que las instituciones de salud deberían revisar para fortalecer su continuidad operativa:

1. Definir qué servicios no pueden detenerse. Identificar los procesos indispensables para proteger la vida y mantener la atención, conocer sus dependencias y establecer cuánto tiempo podrían permanecer afectados antes de generar consecuencias críticas. Esta priorización permite dirigir recursos hacia las funciones esenciales.

2. Prepararse para riesgos que pueden ocurrir simultáneamente. Los escenarios de emergencia deben contemplar amenazas naturales, tecnológicas, sanitarias y sociales, pero también la posibilidad de que varias afectaciones coincidan. Una emergencia puede, por ejemplo, comprometer infraestructura mientras genera problemas de movilidad, abastecimiento y disponibilidad de personal.

3. Identificar dependencias críticas fuera de la infraestructura. La operación hospitalaria también depende de tecnología, comunicaciones, proveedores, medicamentos, insumos, transporte y talento humano. Reconocer estos puntos de dependencia permite establecer alternativas antes de que una falla termine interrumpiendo la atención.

4. Poner a prueba la capacidad de decidir y responder. Los ejercicios deben simular condiciones cercanas a una emergencia real para evaluar coordinación, comunicación, priorización de pacientes y administración de recursos. La preparación, además, debe responder a las responsabilidades de cada equipo: las competencias requeridas por una brigada son diferentes a las de quienes toman decisiones sobre continuidad operacional.

5. Convertir cada ejercicio en una mejora concreta. Un simulacro solo genera valor si sus resultados permiten detectar brechas, corregir procedimientos y volver a probarlos. Identificar riesgos, preparar, entrenar, simular, evaluar y ajustar debe convertirse en un ciclo permanente de fortalecimiento institucional.

“Un hospital puede tener protocolos completos y aun así descubrir durante una emergencia que una decisión no puede ejecutarse, que un recurso alterno no está disponible o que una dependencia crítica no había sido identificada. Por eso la preparación debe probarse. Es mejor encontrar esas brechas durante un ejercicio que descubrirlas cuando hay vidas dependiendo de la capacidad de respuesta de la institución”, precisó Carolina López Pérez.

Para SACS Group, la resiliencia hospitalaria se mide finalmente por la capacidad de mantener la atención mientras se recupera la operación. Esto implica saber qué proteger primero, quién toma las decisiones críticas, qué recursos alternativos pueden activarse y cómo responder cuando las condiciones habituales dejan de estar disponibles.

En un sector en el que detener la operación puede tener consecuencias directas sobre la vida y la salud de las personas, la continuidad no comienza cuando ocurre la emergencia: se construye antes de que sea necesaria.

Acerca de SACs

Con más de 24 años de experiencia, SACS Group se especializa en la gestión de riesgos integral, por medio de la planeación, conocimiento del riesgo, valoración de manera cuantitativa y cualitativa del mismo; continuamente preparamos por medios virtuales y nuestro centro de entrenamiento único en Colombia y gran parte de Latinoamérica, respondemos ante emergencias y contingencias industriales. A través de soluciones sostenibles y un enfoque integral, la compañía ayuda a prevenir, preparar y responder eficazmente a incidentes en sectores de alto riesgo, garantizando mayor seguridad y resiliencia.

SACS Group, cuenta con alianzas internacionales dentro de las cuales destacamos la alianza con la universidad de Texas A&M University, la cual nos permite tener certificación de nuestros cursos con su sello a nivel de respuestas a emergencias industriales, gracias a esta alianza contamos con nuestro evento anual a nivel Latinoamérica “Escuela 60 para bomberos en español 2025” la cual se lleva a cabo en nuestro centro de entrenamiento ubicado en Cartagena Colombia.

Fuente: Victoria Eugenia Atehortúa (SACS Group)

Ajuste de contenido y diagramación: bersoahoy.co 

Correo: bersoahoy@outlook.com

Contenido institucional adaptado exclusivamente para fines de SEO

--

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...