Esta práctica, en sus formas
tradicional y digital, continúa siendo una preocupación creciente en los
ámbitos de la salud, la sociedad y la educación. Las estadísticas son
reveladoras al reseñar que cada año, más
de 200.000 vidas se pierden a causa de este flagelo, ya sea por homicidios
directos o por la inducción al suicidio.
Natalia Turriago Gelves,
docente de Psicología del Politécnico Grancolombiano, explicó el tema del
bullying y afirmó: "se trata de un
comportamiento de acciones negativas dirigidas hacia una persona específica. El
propósito de estos comportamientos es intimidar o causar daño, especialmente a
nivel emocional, físico o social. Este comportamiento suele estar asociado con
un desequilibrio de poder, donde el agresor tiene ventaja sobre la persona
intimidada".
En el ámbito global, Colombia
resalta como uno de los países con un marcado incremento en los casos de
bullying. Según el informe más reciente de la ONG Internacional Bullying Sin
Fronteras, desde enero de 2022 hasta abril de 2023, el país no ha
experimentado mejoras significativas en esta problemática. Con un total de
41.500 casos registrados, Colombia se sitúa en el noveno lugar entre los países
con mayor incidencia de bullying.
Este dato revela una realidad
impactante: siete de cada diez estudiantes colombianos son víctimas de este
acoso, lo que significa que al menos el 32 % de los alumnos de colegio han
experimentado algún tipo de maltrato, especialmente en la etapa de los 15 años.
El informe también detalla que el 15,9 % de los estudiantes manifestó haber
experimentado estigmatizaciones en actividades grupales, el 18,1 % reportó
burlas y el 11,2 % indicó haber sido golpeados o empujados por otros
estudiantes.
¿Cómo
identificar y acompañar a un niño si está siendo víctima de bullying?
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Natalia Turriago Gelves |
Respecto a los signos de
alerta, la psicóloga explica que son diversos y pueden manifestarse de manera
variada. Entre los indicadores comunes están: cambios repentinos en el
comportamiento del niño, disminución en su rendimiento académico, falta de
interés por asistir a entornos escolares o educativos, regresar del colegio a
casa sin pertenencias, problemas de salud sin explicación médica aparente,
cambios en el patrón de sueño, aislamiento social y la expresión de
sentimientos o sensaciones de temor.
Cuando los padres identifican
que sus hijos son víctimas de bullying, es crucial tomar medidas rápidas y
efectivas, involucrando a los docentes y directivos de la institución
educativa. Abrir un diálogo con los hijos es fundamental para comprender su
experiencia y fomentar un ambiente de apoyo en casa, fortaleciendo los vínculos
afectivos y asegurando que no se sientan solos. En casos de impacto
significativo en la salud mental y física de los hijos, es importante buscar
asesoramiento profesional.
Además, es esencial educar
a los niños sobre cómo reconocer situaciones potencialmente violentas, no
solo para ellos mismos, sino también para los demás. Con demasiada frecuencia,
ciertos comentarios, acciones o comportamientos perjudiciales se normalizan en
entornos escolares. Por lo tanto, capacitar a los niños les permite reconocer
si ellos, sus compañeros o amigos están siendo agredidos y, lo que es
igualmente importante, informar de inmediato a un adulto responsable o a un
docente para que pueda intervenir oportunamente y manejar la situación.
Es
fundamental recordar que a nivel nacional existe una línea específica para
reportar casos de acoso escolar, la línea 141 del ICFB (Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar), y también se puede contactar a través del
correo electrónico atencionalciudadano@icbf.gov.co, brindando orientación
adecuada y apoyo para abordar eficazmente situaciones de bullying.
El rol de las instituciones
educativas
La docente del Politécnico
Grancolombiano enfatiza que las instituciones educativas tienen la
responsabilidad no solo de identificar casos de bullying, sino también de aplicar
protocolos que aseguren una atención rápida y efectiva ante estas situaciones.
En este sentido, destaca la importancia de establecer las siguientes medidas
para abordar y prevenir el acoso escolar, con el objetivo de promover un
ambiente seguro y saludable para todos los estudiantes:
• Es fundamental realizar una investigación exhaustiva del
caso, recopilando suficiente información. Es crucial abrir canales de
comunicación amplios con los niños, niñas, adolescentes y sus familias. Esta
acción proporciona un panorama completo de lo que está ocurriendo y permite
entender mejor la situación.
• Tomar medidas inmediatas para detener cualquier
situación de vulnerabilidad o acoso que esté ocurriendo en la institución
educativa. Estas medidas deben ser eficaces y decisivas, garantizando la
seguridad y el bienestar de todos los estudiantes involucrados.
• Establecer una comunicación estrecha y efectiva entre la
institución educativa y los padres de familia o cuidadores. Esto garantiza que
todas las partes estén involucradas en la atención y el abordaje del caso. La
colaboración entre la escuela y la familia es esencial para brindar un apoyo
integral a los estudiantes afectados y para trabajar en conjunto en la
prevención de futuros incidentes.
• Las instituciones deben establecer consecuencias claras
a nivel disciplinario, en línea con las políticas escolares o institucionales
específicas de cada plantel, para garantizar su aplicación efectiva. Esto
proporciona un marco de actuación ante situaciones de bullying, promoviendo un
ambiente escolar seguro y respetuoso.
• Es esencial que las instituciones faciliten y brinden
apoyo emocional, psicológico y psicosocial tanto a la víctima como al agresor,
reconociendo que ambas partes tienen derecho a recibir ayuda. Esta atención
integral busca abordar no solo las consecuencias inmediatas del acoso, sino
también identificar posibles situaciones subyacentes que pueden contribuir al
comportamiento agresivo.
• Aplicar medidas preventivas para evitar futuros incidentes
de bullying en las instituciones educativas. Este esfuerzo debe realizarse en
colaboración con los orientadores escolares, clave en la identificación y
abordaje de situaciones de acoso. El objetivo es mitigar el riesgo de violación
de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
"Esta problemática afecta
a niños, niñas y adolescentes a nivel mundial, planteando un desafío
significativo para la sociedad actual. La gravedad de la situación resalta la
necesidad urgente de una reflexión cuidadosa y la adopción de medidas concretas
para proteger la integridad y el bienestar de las futuras generaciones",
concluyó la experta.
Fuente: Laura Ximena Orjuela
Jefe de Prensa
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